La zona de la costa de Asturias que va desde Gijón hasta Colunga, especialmenteen la zona Villaviciosa, es la que guarda mayores depósitos e, históricamente, donde se concentraron casi todas las explotaciones de azabache de España. Este azabache posee un color negro intenso, así como una textura y dureza incomparables, por lo que se le considera, junto con el extraído en Whitby (Inglaterra), el de mayor calidad del mundo.
Se ha encontrado azabache en restos neolíticos, túmulos y debajo de dólmenes; en algunos de ellos se recuperaron más de cien cuentas de azabache, lo que confirma que esta madera fósil era una posesión de mucho valor, al que atribuían un innegable carácter protector, y ya desde la antigüedad ha tenido la consideración de material mágico y protector.


El azabache es considerado como el talismán del
Camino de Santiago, el “protector del peregrino”.
De azabache fueron los amuletos más utilizados por todas las
clases sociales, siendo quizá el más popular la higa o figa,
un amuleto con un puño cerrado en el que el dedo pulgar
sobresale entre el índice y el corazón que se utilizaba
contra el mal de ojo y “las envidias”, difundido en España
con la
llegada de los árabes y utilizada masivamente por todos los
estratos sociales de la España cristiana desde el s. XVI.